Qué vino elegir para la comida del 10 de mayo
La comida del Día de las Madres en México suele ser larga, abundante y variada. Hay múltiples platillos, distintos gustos en la mesa y conversación que se extiende por horas. El vino que mejor funciona en ese contexto no es el más impresionante — es el más versátil.
Un rosado seco resuelve esa ecuación mejor que casi cualquier otra opción, por razones muy concretas:
Va con casi todo.
Desde mariscos o entradas ligeras hasta pollo a la florentina, un salmón a la
plancha, arroz con camarones o puedes tomarlo solo por el gusto de disfrutar
una entretenida sobremesa. Tiene la frescura de un blanco y la presencia de un tinto sin comprometerse del todo con ninguno.
Es accesible para todos en la mesa.
Quien no suele tomar vino lo encuentra amable. Quien sí tiene experiencia lo aprecia por su estructura. Eso importa cuando hay distintas generaciones sentadas juntas.
Ya es un regalo antes de abrirse.
Un rosado elaborado con Cabernet Sauvignon tiende hacia tonos más profundos y elegantes — la copa se ve bonita sobre la mesa, y eso no es un detalle menor cuando se está festejando.