El verano no avisa cuando se va: aprovecha cada copa
Lo que significa que un vino esté elaborado con uvas
orgánicas
Orgánico aparece en etiquetas de jugo, cereal, jabón y ahora también en vino. El problema es que cuando una palabra está en todas partes, deja de decir algo concreto. ¿Qué significa realmente que un vino esté elaborado con uvas orgánicas certificadas? ¿Cambia el sabor? ¿Vale la
diferencia? Las respuestas son más interesantes de lo que parece.
La diferencia entre un viñedo convencional y uno orgánico no está en la bodega — está en la tierra. La viticultura orgánica parte de una forma distinta de trabajar el viñedo, con prácticas enfocadas en el cuidado del suelo, el equilibrio natural y el cumplimiento de criterios específicos de producción.
El resultado no es un vino genéricamente “más natural” ni necesariamente mejor. Es una manera distinta de cultivar la uva, donde el cuidado del suelo y del viñedo forman parte central de las decisiones que se toman mucho antes de que la fruta llegue a la bodega.
Qué implica la certificación
No cualquier productor que adopte prácticas orgánicas puede poner “orgánico” en su producto. Una certificación implica cumplir con lineamientos específicos, llevar controles y someter el viñedo a revisiones periódicas por organismos certificadores.
En Viña Alegre, las uvas utilizadas para esta nueva línea de L.A. Cetto provienen de viñedos con certificación orgánica. Obtener y mantener esa certificación no es un trámite administrativo: es el resultado de un trabajo constante en el viñedo y de decisiones que se sostienen a lo largo del tiempo.
Esta es la pregunta que más importa y la más difícil de responder con honestidad. Que las uvas sean orgánicas no garantiza que un vino sea notoriamente distinto — habla, ante todo, de cómo fueron cultivadas.
La calidad final depende también de muchos otros factores:
el viñedo, la variedad, el momento de cosecha y las decisiones que se toman durante la elaboración.
Por eso, más que buscar un sabor “orgánico”, vale la pena entender estos vinos como el resultado de una manera particular de trabajar el viñedo y de una búsqueda por expresar las características propias de la uva y de su lugar de origen.
El Valle de Guadalupe cuenta con condiciones que permiten desarrollar este tipo de viticultura: un clima seco, baja humedad y características propias de suelo y paisaje que forman parte de la identidad vitivinícola de la región.
En Viña Alegre, donde L.A. Cetto cultiva las uvas destinadas a esta línea, el trabajo orgánico forma parte de una visión más amplia sobre el cuidado de la tierra y la manera de entender el viñedo.
La línea Uvas Orgánicas de L.A. Cetto — Nebbiolo, Malbec, Ensamble Italiano y Mezcla Bordelesa — es el resultado de esa combinación:
experiencia, conocimiento del viñedo y una decisión de producción que lleva años construyéndose.
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