Por qué el otoño cambia lo que buscamos en copa
Durante el verano suelen dominar la frescura, la acidez y los vinos de menor peso. Conforme cambia la temporada, empiezan a aparecer comidas con mayor intensidad y preparaciones que encuentran un buen acompañamiento en tintos de cuerpo medio a robusto.
No se trata de sustituir blancos o rosados, sino de ampliar las opciones conforme cambia lo que llega a la mesa.
Tres vinos, tres caracteres distintos
Dentro de la línea Reserva Privada de L.A. Cetto, Cabernet Sauvignon, Nebbiolo y Petite Sirah ofrecen tres perfiles claramente distintos.
Cabernet Sauvignon es una expresión intensa y elegante, con aromas de grosella negra, violetas, especias y notas que recuerdan a cuero, humo y vainilla. Sus taninos maduros y su estructura lo convierten en una buena opción para cortes de carne y platillos de sabores intensos.
Nebbiolo tiene un perfil complejo y expresivo. En nariz aparecen frutos rojos y negros maduros, con notas de higo, cereza negra, trufa, especias y ligeros recuerdos ahumados. En boca es intenso, frutal y especiado, con una personalidad claramente distinta dentro de la línea.
Petite Sirah destaca por su cuerpo robusto, color profundo y taninos marcados. Sus aromas recuerdan a canela, vainilla y ligeras notas ahumadas. Acompaña especialmente bien cortes marmoleados, guisos intensos, quesos maduros y distintos platillos de la cocina mexicana.